el mito breve de los impactos


los cráteres aquí exactamente
se adivinan definitivos como liturgias

agujeros que provocan todos los suspiros
esa amargura sacralizada como una larva
como un charco vacío

el mito breve de los impactos
las acciones que impactan
las palabras que impactan

los cráteres aquí exactamente
esperando que llueva
charcos y espejos
saltar de nuevo

constelaciones de golpe giratorio


la irónica derrota de una mordedura
de la esencialidad de una boca defendiéndose
o alimentándose

quizá pervirtiendo el orden autóctono
de un beso imposible

es tan fácil ser derrotado en ese salto
camino al objeto
que el abismo se convierte en probabilidad

hay que asumirlo en pleno vuelo
quizá la ventana esté cerrada

constelaciones de golpe giratorio

el espejo es nihilismo


los espejos a oscuras
feroces jueces que desesperan
cientos de ellos enroscados en su habitáculo
esperando un destello insinuado
una mínima sensación 

el espejo es nihilismo
negación de luz redundante
una angustiosa espera en la repleta habitación

todas las dimensiones en reposo
reflejos negados

la irreflexión de la oscuridad deja el tiempo en suspenso
anclado en su último recuerdo

la esfera enfrentada al olvido


la esfera inconclusa
una escotilla a dimensiones del afecto expulsado 
irremediablemente
por inmoral

la esfera enfrentada al olvido
cuánto durará resplandeciente
mientras se difumina
qué ambigüedades dejará inevitablemente
en tus manos



medios del contratiempo


estar al servicio de los carceleros:
alambres primarios
fósforos encendidos que se consumen
picaportes a la libertad

objetos medianeros sin bolsillos
a hombros de la sordera
burócratas sin noción

complicadas escupideras de un gremio superior
medios del contratiempo

obstáculos de los sueños multados, mutilados
verdugos del ánimo
torpeza pertrechada

que el último suspiro desde la celda
os tumbe plácidamente

lo que sorprende de la benevolencia


lo que sorprende de la benevolencia
es la altura entrecortada de sus actos

éstos toleran las sombras
quedan encendidos de noche
continúan ocurriendo después
como recuerdo concatenado

son fiebre inconfundible de cuatro locos
sorprenden a los pirómanos de lo increíble
que arrasan el mundo


la curvatura de la calma


la curvatura de la calma
la de un arco antes de destensarse
una puerta vigilada
por un perro rabioso en silencio

un signo compasivo y efímero de la vida
antes de salir ardiendo

contención del ocaso
cucarachas flotando en el pozo
los ojos cerrados antes del golpe
la picadura antes del dolor

la nada antes de todo

maneras vespertinas de mirar al tiempo


oportunidades lejanas a tu intención
maneras vespertinas de mirar al tiempo
de alcanzar la ventana
para mirar la mañana desnuda

decisiones encadenadas
en un viento de horas inevitable
que te silba al oído
que amontona recuerdos en tu memoria
promueve olvidos
y te hace vivir a saltos

la noche hipóxica


no es fácil respirar de noche
despertarse ahogado
atado de pies y manos
te retuerces
el oxígeno en falta
la noche hipóxica quiere matarte
que no te despiertes

así ensayas

el hexálogo numérico


el hexálogo numérico
colaborando con el delito del azar
una catapulta de incertidumbre
cuyo impulso se detiene inmediato
y nos trae de vuelta al mundo probable

luego empeora el pronóstico
tentar la suerte dilapida innumerablemente
los cálculos imprescindibles
para intuir la vida que viene

la coherencia es un altar pequeño


la coherencia es un altar pequeño
un invento sobre el terreno arrasado del impulso
un coqueteo con lo importante

tras cerrar la puerta

desorden brusco por venir


somos obras que se ahuecan
en gestos del recuerdo

antepasados modestos del desorden brusco por venir

bautismo estético


el bautismo estético 
es una provocación que sobresale
que coagula el vocabulario
hasta el incendio

es equivalente al lenguaje de las raíces
a reanudar la ofensiva
contra la equivocación de vidrio
que nos somete

la humanidad el humo


cada momento repetitivo nos duerme
como réplica domadora

nos aturde con franqueza
como animales en un matadero de sombras en fila
como polillas perdiendo la orientación frente a la lámpara

la sospecha lógica es renunciar a troqueles de vida
a la humanidad el humo

monólogos de gesto


en el fondo, cualquiera vibra

niebla y alguna frase
algún sentido disfrazado

abundan irritadas posturas
infames y saturados monólogos de gesto
entreabiertos como enfermedades puritanas

vida a cambio de renuncia
de bolsillos vacíos de ganas

intermedios de metáfora


el fragmento se resuelve en páginas
ventanas cerradas
en una discusión ardorosa

esos pedazos enuncian burlas
al metal de la deducción

son periféricas a la mirada
intermedios de metáfora
en medio del escarmiento 
de la vigilia

estructura textual [POEMA ARDUINO 001]


un escándalo merecido
verdadero como la acción de buscar lo absurdo, lo incoherente
en los falsos problemas

el gusano encarcelado
dice que merecemos
atender a la lógica apesadumbrada

la inclinación bailarina


somos el origen de razones
que insinúan un invariable dilema

las nociones nos ahorran la inquietud:
ese amontonamiento de voces inútiles de desconcierto
parecidas a la calma en su antípoda infeliz

viajar imaginando fielmente
cómo crecen las impresiones
como un arsenal lejano que no nos sirve

vivimos instalados en la muerte de una tarde
tirados sin miedo en la cama
dulces como espíritu ignorante
enfermos de abultada angustia
de maligna hermosura
canto a la resistencia sofocada, desvaída, ausente

la muerte en el confort y su confusión
estampados en el lugar asignado cada día

hasta la inclinación bailarina
hacia una enfermedad que nos borre

operación frío


silencioso y matinal despierta
forjado por la fiesta ajena
de las visiones inusitadas
sumidas en curiosidad, envueltas en tibios susurros
de crepuscular envidia

figuras que rehuyen las manadas
el esplendor de los caimanes
tan hermosos y flotantes, hechos de esqueletos
señores antiguos, dueños de las baldosas de cada templo

deshojados, secos, rotos como tiestos en el suelo
las manos frías y quebradas
bajo cartones de ciudad con fachada

expulsados en hogares temporarios
en metamorfosis continua como molinos de deriva

oro en polvo que se pierde entre los dedos magnates
en un asilo mugriento y barato
pérdida, extensa prisionera
a la vez libre
a la vez breve

la química feroz

todo importa siempre
como la imaginación espejo
que saluda brocha en mano
completamente chiflada

el inconveniente de la luz
termina con una catarata de persiana
que no se ahoga empírica

abrimos la ventana o nos permitimos palpar las paredes
la muerte cretina, tan despierta
nos lleva de la mano al instinto
a la química feroz
del cuarto de atmósfera densa

cosas de la mañana 

contorno de grito

la única concesión que me atemoriza
la siento en el estómago
liviana como el sueño
en el que te convierto en espasmo múltiple
despiadado en contorno de grito
en el territorio nocturno de mis manos

rescoldo atómico

ahora es difícil bailar abrazados
como encontrados perfumes

hablar de caricias sin consecuencia
un método primerizo del pasado
que nos abandona en su guerra

la pregunta es un deseo afónico
una delicia urgida de conclusión
que no aparece víctima
del rescoldo atómico
que envenena la vida de ambos

muecas de sombra infinitas

nódulos de suciedad lastimosa
avanzan despacio, imprevisibles
son muecas de sombra infinitas
ventanas de un tablero crudo
como el verbo

saltan con una facilidad decorativa a mi garganta
dialogan falaces contigo, que no escuchas
renunciando absolutamente sedienta
loca como el momento dulce
en el que nos miramos

las leyes del vuelo del alma


lo esférico y voraz
lo inmaterial del plomo de tus recuerdos
que es lo que me mata
la superstición, la esperanza

el resto es la criatura maldita
nuestra humanidad de satélites
las leyes del vuelo del alma
que se incumplen en nuestros actos

atravesamos suburbios de la mente
desechos de la deriva sin razón:
enfermedad de manos apretadas de tormento
como mis palabras

esferas flotantes que te miran
las otras pasan desapercibidas

y te piensan

Mosul


dormir el tiempo en las paredes
ocupar el desperfecto indispensable
furioso como un bombardeo

la aventura resplandece en su persecución
la vida sin los caminos amenazantes
del paseo nocturno de occidente
sobre el oriente occidental moribundo

escucho mi enfado abstracto
pendiente de las preguntas
los colores se diluyen
y permanecen indefinidos
pero la atmósfera que contienen sobrevive

la raza es un títere de nostalgia
a mis pies trepan canciones del olvido
despierta el fuego
y susurra en las orillas
de una cuna que se mece eternamente:

la guerra

Alepo


la tormenta contiene el sentido
de reconciliación demostrable
con el vicio de la memoria:
tramar causas perdidas

la noche se detiene
me trae objetos de juego
la doma de mí mismo acosado por la herrumbre de la nada
sustrato de mi ser hiriente
desmadejado como los dátiles

allí me siento entre columnas férreas de asfalto
lejos de mi retícula de tierra
la tierra previa, la tierra antes de la tierra

la noche me trae sonidos de violencia lejos del ocaso
calles que son cieno de casas en oriente medio

la vida transcurre en rutinas un poco absurdas y mortales

como una burla contra la tapia social


el significado de la palabrería
retorciendo hasta su articulación básica
batiente, ruidosa como un cacareo de mandíbula

lanzado, formidable y deslumbrante
como una burla contra la tapia social
saturada, embotada en mares de opinión oblicua
de imagen abrupta y opios afines
consumados por el silencio de las ideas

ahora no somos capaces de lo formidable

incapaces de refundar nuestra frescura de ánimo
tendremos que esperar el desastre en silencio
para retomar el riesgo, el desafío del presente:

caminar en el distrito zombie del mundo

no termina el entierro de Lincoln



cortejos nocturnos cruzando campos de antorchas
los rostros en papeles portados
silenciosos por las calles
arrebatados por las armas de la injusticia
de la ligereza que tiene el miedo cerval
de la violencia cerval

el interminable grito estadounidense en las noches
es la injusticia de una autoridad
hecha lobo por el frenesí de las armas

la cadena perenne que arde en cruces del presente
la impotencia de los hijos del algodón
de sobrevivir sin miedo
a la muerte ardiente
desde el disparo traicionero
de espaldas a la razón

quinta enmienda decimotercera enmienda
no termina el entierro de Lincoln


no hay féretros en el silencio


los perfumes de la tribulación son vagabundos
como los pantanos en movimiento

van y vuelven por caminos que fluyen hundidos
cantan bajo tus pies de Occidente
y gritan entre las costas pidiendo ayuda

no hay féretros en el silencio
de un ahogamiento inocente

[culpables]

de descender los escalones de la especie
sin mirar al agua

sobre el astro civilizado recae la culpa
de una supervivencia truncada, flotante
de almas perplejas

se esfuman los bosques en ti



apresúrate a llegar al encuentro
de escondrijos ajenos
a las miradas que no lanzas a las esquinas
allí habitan ejércitos de duda
visiones prisioneras que omites con descuido o a propósito

miríadas de cuervos extrañados por la espera
sus silencios te descarnan
mientras continúas con tu nada procaz rutina
el tiempo se agota sordo igualmente
sordo o ciego a la llamada

se aprietan tus manos en escenarios de minucia
al atardecer vuelves caminando de espaldas
mientras se esfuman los bosques en ti


la salpicadura del desafío



vibra la provocación precipitada
festoneada en su furia discrepante de estrofas;
parva de cataratas y alambradas trémulas

nada permanece en pie
sólo el cortejo fúnebre de las opiniones en su ocaso

cambia el fervor de lado
una profundidad nueva
imparable como una criatura que nace

va y viene en multitud la salpicadura del desafío

va en busca de supervivientes de lo normativo,
lo convencional,
lo estándar
que es un fantasma robusto sin excepciones