estructura textual [POEMA ARDUINO 001]


un escándalo merecido
verdadero como la acción de buscar lo absurdo, lo incoherente
en los falsos problemas

el gusano encarcelado
dice que merecemos
atender a la lógica apesadumbrada

la inclinación bailarina


somos el origen de razones
que insinúan un invariable dilema

las nociones nos ahorran la inquietud:
ese amontonamiento de voces inútiles de desconcierto
parecidas a la calma en su antípoda infeliz

viajar imaginando fielmente
cómo crecen las impresiones
como un arsenal lejano que no nos sirve

vivimos instalados en la muerte de una tarde
tirados sin miedo en la cama
dulces como espíritu ignorante
enfermos de abultada angustia
de maligna hermosura
canto a la resistencia sofocada, desvaída, ausente

la muerte en el confort y su confusión
estampados en el lugar asignado cada día

hasta la inclinación bailarina
hacia una enfermedad que nos borre

operación frío


silencioso y matinal despierta
forjado por la fiesta ajena
de las visiones inusitadas
sumidas en curiosidad, envueltas en tibios susurros
de crepuscular envidia

figuras que rehuyen las manadas
el esplendor de los caimanes
tan hermosos y flotantes, hechos de esqueletos
señores antiguos, dueños de las baldosas de cada templo

deshojados, secos, rotos como tiestos en el suelo
las manos frías y quebradas
bajo cartones de ciudad con fachada

expulsados en hogares temporarios
en metamorfosis continua como molinos de deriva

oro en polvo que se pierde entre los dedos magnates
en un asilo mugriento y barato
pérdida, extensa prisionera
a la vez libre
a la vez breve

la química feroz

todo importa siempre
como la imaginación espejo
que saluda brocha en mano
completamente chiflada

el inconveniente de la luz
termina con una catarata de persiana
que no se ahoga empírica

abrimos la ventana o nos permitimos palpar las paredes
la muerte cretina, tan despierta
nos lleva de la mano al instinto
a la química feroz
del cuarto de atmósfera densa

cosas de la mañana 

contorno de grito

la única concesión que me atemoriza
la siento en el estómago
liviana como el sueño
en el que te convierto en espasmo múltiple
despiadado en contorno de grito
en el territorio nocturno de mis manos

rescoldo atómico

ahora es difícil bailar abrazados
como encontrados perfumes

hablar de caricias sin consecuencia
un método primerizo del pasado
que nos abandona en su guerra

la pregunta es un deseo afónico
una delicia urgida de conclusión
que no aparece víctima
del rescoldo atómico
que envenena la vida de ambos

muecas de sombra infinitas

nódulos de suciedad lastimosa
avanzan despacio, imprevisibles
son muecas de sombra infinitas
ventanas de un tablero crudo
como el verbo

saltan con una facilidad decorativa a mi garganta
dialogan falaces contigo, que no escuchas
renunciando absolutamente sedienta
loca como el momento dulce
en el que nos miramos

las leyes del vuelo del alma


lo esférico y voraz
lo inmaterial del plomo de tus recuerdos
que es lo que me mata
la superstición, la esperanza

el resto es la criatura maldita
nuestra humanidad de satélites
las leyes del vuelo del alma
que se incumplen en nuestros actos

atravesamos suburbios de la mente
desechos de la deriva sin razón:
enfermedad de manos apretadas de tormento
como mis palabras

esferas flotantes que te miran
las otras pasan desapercibidas

y te piensan

Mosul


dormir el tiempo en las paredes
ocupar el desperfecto indispensable
furioso como un bombardeo

la aventura resplandece en su persecución
la vida sin los caminos amenazantes
del paseo nocturno de occidente
sobre el oriente occidental moribundo

escucho mi enfado abstracto
pendiente de las preguntas
los colores se diluyen
y permanecen indefinidos
pero la atmósfera que contienen sobrevive

la raza es un títere de nostalgia
a mis pies trepan canciones del olvido
despierta el fuego
y susurra en las orillas
de una cuna que se mece eternamente:

la guerra

Alepo


la tormenta contiene el sentido
de reconciliación demostrable
con el vicio de la memoria:
tramar causas perdidas

la noche se detiene
me trae objetos de juego
la doma de mí mismo acosado por la herrumbre de la nada
sustrato de mi ser hiriente
desmadejado como los dátiles

allí me siento entre columnas férreas de asfalto
lejos de mi retícula de tierra
la tierra previa, la tierra antes de la tierra

la noche me trae sonidos de violencia lejos del ocaso
calles que son cieno de casas en oriente medio

la vida transcurre en rutinas un poco absurdas y mortales

como una burla contra la tapia social


el significado de la palabrería
retorciendo hasta su articulación básica
batiente, ruidosa como un cacareo de mandíbula

lanzado, formidable y deslumbrante
como una burla contra la tapia social
saturada, embotada en mares de opinión oblicua
de imagen abrupta y opios afines
consumados por el silencio de las ideas

ahora no somos capaces de lo formidable

incapaces de refundar nuestra frescura de ánimo
tendremos que esperar el desastre en silencio
para retomar el riesgo, el desafío del presente:

caminar en el distrito zombie del mundo

no termina el entierro de Lincoln



cortejos nocturnos cruzando campos de antorchas
los rostros en papeles portados
silenciosos por las calles
arrebatados por las armas de la injusticia
de la ligereza que tiene el miedo cerval
de la violencia cerval

el interminable grito estadounidense en las noches
es la injusticia de una autoridad
hecha lobo por el frenesí de las armas

la cadena perenne que arde en cruces del presente
la impotencia de los hijos del algodón
de sobrevivir sin miedo
a la muerte ardiente
desde el disparo traicionero
de espaldas a la razón

quinta enmienda decimotercera enmienda
no termina el entierro de Lincoln


no hay féretros en el silencio


los perfumes de la tribulación son vagabundos
como los pantanos en movimiento

van y vuelven por caminos que fluyen hundidos
cantan bajo tus pies de Occidente
y gritan entre las costas pidiendo ayuda

no hay féretros en el silencio
de un ahogamiento inocente

[culpables]

de descender los escalones de la especie
sin mirar al agua

sobre el astro civilizado recae la culpa
de una supervivencia truncada, flotante
de almas perplejas

se esfuman los bosques en ti



apresúrate a llegar al encuentro
de escondrijos ajenos
a las miradas que no lanzas a las esquinas
allí habitan ejércitos de duda
visiones prisioneras que omites con descuido o a propósito

miríadas de cuervos extrañados por la espera
sus silencios te descarnan
mientras continúas con tu nada procaz rutina
el tiempo se agota sordo igualmente
sordo o ciego a la llamada

se aprietan tus manos en escenarios de minucia
al atardecer vuelves caminando de espaldas
mientras se esfuman los bosques en ti


la salpicadura del desafío



vibra la provocación precipitada
festoneada en su furia discrepante de estrofas;
parva de cataratas y alambradas trémulas

nada permanece en pie
sólo el cortejo fúnebre de las opiniones en su ocaso

cambia el fervor de lado
una profundidad nueva
imparable como una criatura que nace

va y viene en multitud la salpicadura del desafío

va en busca de supervivientes de lo normativo,
lo convencional,
lo estándar
que es un fantasma robusto sin excepciones


la muerte de la esperanza es el camino al futuro


la pregunta resuena arrolladora
la burla oculta de la muerte y sus pavimentos
preludios del grito, pariente del principio

siempre la fe insignificante
que abarca respuestas, santos, doctrina
la mancha eludida por la desilusión de la razón frágil que responde
como un charco que se propaga

al menos responde al mutismo enajenado de la creencia absurda

los sofismas se detienen cansados, melancólicos
pereza amarga de vivir, de tener que mancharse de dudas
de arrastrarse con espasmos por la experiencia

la suerte nos acerca a la verdad
lavada por nuestra predisposición tuberculosa
consumida en millones de intentos de todo

con la boca abierta cosa alguna se escapa al silencio

los yacimientos de lo imposible se encuentran
bajo la inmundicia del ánimo
son excrementos, petróleo putrefacto que hay que rastrear con las manos

brillan ascendiendo como un fantasma velado y letárgico
que dormía fuertemente abrazado a las raíces del alma del mundo

ese letargo no se sacude con plegarias
sino con el elástico parecer de la curiosa juventud del alma
aquella que perviva tras los desastres del tiempo

con las manos dormidas
abriendo el suelo
nos mantenemos en órbita
así se mueve el mundo, con el afán del recuerdo encontrado
bajo tierra
en cunetas
en juramentos de sangre
en la justicia de la humedad monstruosa, negra en estratos que asfixian

y allí se encuentran el ruido y los gritos a puñados, 
combustible de revuelta

la confusión será arrancada con lágrimas
y con ella marcharán los pies descalzos al presente

la muerte de la esperanza es el camino al futuro


romperse el estómago con las uñas

cualquiera es cómplice de rumbos
de romperse el estómago con las uñas
de tener apetito por la sorpresa
y los temores fugaces

itinerarios equivocados en otros
confusiones metódicas con aire clandestino
escándalos forzosos, privados, dudas
y otras satíricas minucias
sin rastro de inercia

panteísmo de quicio y mármol


panteísmo de quicio y mármol
aglomeración de guijarros
una trampa quebrada cuyas grietas
son pequeños fragores peores que un sumidero

se llevan las manos por delante
y el terciopelo imperfecto
está cansado de esperar la lucidez suficiente
como para derribar todos los templos absurdos

inconformismo de alfileres

medio esclavos marcamos el paso
tan libres como los demás
irradiando catástrofes reducidas
inconformismo de alfileres

buscando momentos felices con deliberada desmesura
que contradigan esta realidad plastificada
con un gancho al hígado de las falacias

podrían las experiencias
ocupar más alegría
que olvido funcionario
en estas circunstancias feroces

esos líos que son acreedores
de casinos emocionales
conducen a la completa falta de resignación
y acaban siendo libertad fulgurante

somnolienta costumbre de párpados cosidos


casi siempre las promesas terribles
escampan como tormentas

se convierten en somnolienta costumbre
de párpados cosidos

y con el alma pegada al suelo
se arrastran


embajador de sucesos a oscuras


acostados en el aire sucio
fumando herrumbre
sobre paredes que no importan
porque nadie nos escucha del otro lado

así y todo hacemos ruido
para que nos oigan
todo como un teatro sentimental
embajador de sucesos a oscuras

el hastío: esa enfermedad bondadosa de los cínicos


el hastío:
esa enfermedad bondadosa
de los cínicos

su sacrificada censura
que nos cuida
como un lecho de armonía latente
de incipiente mentira desganada

quedarnos callados es el precio del hambre

ceremonias


las ceremonias quedan exentas de recuerdos
sólo si hay disgusto en sus obedientes transeúntes

recorremos estancias
casillas de convención hipócrita
esquema instaurado terriblemente
en el que nos inclinamos a mirar sin preguntas

así se alimenta nuestro afán litúrgico
que se complace

ameba de todas direcciones


la ameba de todas direcciones
extendida por una espera indecisa
sigue de cerca la trama
como una testigo incauta
que se incomoda si calla

cree que otorga su máscara
si adorna su falta de forma con el aspaviento
un teatro incapaz de ahorrar saliva para sí

deja caer sus apéndices
deformes como opiniones

prendas del tiempo que se agotan
y cambian

la construcción del hábito o el asombro en desuso


la construcción del hábito
o el asombro en desuso

asombrado por las preguntas
permite  atentamente
que la venganza se abra paso
a través de ahogadas respuestas

las contestaciones son tremendamente alargadas
como líneas de la mano hasta las rodillas

así la extinción de la sorpresa
se hace por aburrimiento inevitable

la manera de sobrevivir al cataclismo es por cansancio


la manera de sobrevivir al cataclismo
es por cansancio

vale de poco apretar las manos
en ese momento imperfecto

así de sencillo se sale de las trampas
sembradas en la boca
que quiere gritar para pedir ayuda
cuando debería bostezar



sin la duda incurable


como siempre el espejo
y la mirada minuciosa
hacia esa reflexión inútil
contestada cada mañana con la misma mueca

ya sin la duda incurable
mientras suena la radio de fondo
se hace tarde
de manera insensata

en desacuerdo con la figura desigual de un reino atormentado como un galgo


en desacuerdo con la figura desigual de un reino atormentado como un galgo

este pacto de tratativa y circo
minucioso disfraz de una mentira

una oportunidad de diablo,
de mandíbulas como refugio,
libertad calcinada y cenizas de silencio,
de torbellinos de hambre aspirando la tierra

somos  un atolladero de lo supuesto
con admiración por lo absurdo






la nostalgia del vértigo



esperar es
discernir la indiferencia del concierto
repetir soledad infinita
mantenerse bruscamente armado
frente al miedo que acecha

la pirotecnia nos confunde
levantando las grietas de una atmósfera
que sabe a azufre en nuestras bocas

es la extinta metafísica
que nos condena al mero objeto
a la nostalgia del vértigo
al borde del acantilado 

s

m

pretendemos incendiar gentilmente


pretendemos incendiar gentilmente
terminar con la burla
dejar de pedir

pretendemos arrastrar
los recipientes de vergüenza
reemplazarlos por ejemplos débiles
de confusión y ánimo
de nosotros mismos

así, un día
el recuerdo se parecerá a todos